viernes, 21 de marzo de 2014

Juan María Vañes Lasa

Juan María Vañes y el sabor de un Txacolí

De ascendencia en los humildes caseríos vascos y palentinos es vehemente, y el contraste entre su juventud y el conocimiento le ofrece la experiencia adecuada para ser original, humilde y referente de su actividad hostelera. Educado a la antigua usanza donde los valores reinaban por encima de los deseos se convierte en la reseña del deporte regional y surca los territorios inexplorados que el estado de la juventud desconoce. Constante, apasionado, emprendedor, investigador, desprendido, extrovertido, filósofo, agradable, culto, defensor de la sangre, temperamental y deportista al que la élite le rinde el homenaje de haber sido practicante y semiprofesional de disciplinas dispares como el futbol sala o el frontón, es entre todas sus virtudes el principal pilar de su madre quien luchó con el peso del sacrificio para sacar adelante sola a dos pequeños hijos. Nacido en “La Perla del Cantábrico”: “Sanse”, en el ochenta y cinco es uno de los empresarios jóvenes vascos en la tierra vascuence por excelencia, lugar donde el estruendo de los tambores de fiesta retumban en conmemoración la Fiesta Grande Donostiarra y meca del Pintxo, donde la gastronomía hace de su cultura el estandarte del “buen comer”.

Juan María Vañes Lasa Regenta y dirige con paso firme y aires de empresario experimentado y desenfadado, con la juventud y la ilusión que le envuelve, la Pensión Urkia, alojamiento de lujo a escasos metros de la Playa de “La Concha”.


Bueno cuéntame. 

Cuéntame tu ¿Quién eres Juan Mari? Pues soy un chico muy sencillo pero con mucho carácter, mucho genio y de familia Vasca por parte materna y palentina por parte de padre. Un chico muy normal y Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Vitoria y aunque no ejerzo la profesión sigo manteniéndome en forma. En estos momentos sigo dedicándome al sector de la Hostelería ya que mi vida ha ido siempre vinculada al mismo. Mi madre ha sido la propietaria desde que comenzó su propio negocio la Pensión "Urkia" y su hermana la propietaria de la Pensión “La Perla” y bueno hoy día soy el propietario de la primera desde hace dos años con intención de crear una cadena. 


¿Has tenido esa opción, la de cambiar de actividad? Bueno, sí. Me llegó la opción de ser gerente de una instalación deportiva pero fue en ese momento en el que mi madre me dijo que me quedara con el negocio familiar y a pesar de estar muy bien visto por las personas que me propusieron la dirección del centro deportivo, preferí no tener Jefes y ser mi propio dueño. Para eso somos personas con decisión y no esclavos. 


¿Previsiones de futuro en el negocio? Por descontado SÍ. Comenzando por Donostia “mi tierra” desearía tener mi propia cadena de Pensiones como te acabo de decir. Si ya hablamos de metas o ambiciones te puedo decir que me gustaría poder tener incluso un Barco en el puerto deportivo anclado para navegar cuando el cuerpo lo pidiese. Quiero tantas cosas… 


Normal la juventud de veintinueve años que vas a cumplir te hace correr como una gacela… Nunca me ha faltado nada gracias a “Dios” 


¿Mimado? Creo que no, aunque el dinero nunca me ha faltado con mi madre, he tenido que valérmelas por mí mismo. 


A ver, por la edad que tienes no has hecho “la mili” y allí es donde se decía que se aprendía a salir de las faldas maternas y a forjar el carácter… Bueno, si es cierto que no la hice aunque no me hubiese importado. Las experiencias en la vida te cultivan y el carácter y la formación se enriquecen. Aunque sí que es cierto que con dieciocho años mi madre me compró un piso y me mandó a vivir solo con mi hermano. Los dos aprendimos a planchar, cocinar, lavarnos la ropa, hacer las tareas domésticas y aprender por nosotros solos. Ya me entiendes … Ser independientes, con el apoyo económico de ella pero independientes emocionales y físicamente al fin de cuentas. 


¿De que sirve el dinero? El dinero solo vale para lo que vale “moneda de cambio”… Hay otras cosas que no se compra con dinero y en definitiva es lo que interesa. Por eso nos envió a vivir apartados en cierta forma de sus faldas y aprendimos a vivir solos y desde entonces nunca más he vivido con ella. 


A ver, ¿te has independizado ya de tu hermano o vas a continuar de por vida? No, (ríe). Ahora vivo con mi novia una chica muy cariñosa a la que admiro y con la que llevo diez años, llevamos tres meses viviendo juntos. Quiero mucho a mi hermano pero ambos estamos ya independizados. Y por supuesto, no puedo dejar de hablar de mi padre con quien tengo una muy buena relación a pesar de estar viviendo en otro lugar. 


¿Madre orgullosa? Mucho el ver a sus hijos situados. En el caso mío creo que le alegra que continúe con el negocio familiar y el que esté a tope casi a diario la Pensión es algo que creo, la emociona. 


¿Urkia, que significa? Mi madre es nacida en la aldea de Urkia. Urkia significa Abedul. Y es el nombre con el que bautizó la pensión hace más de treinta años cuando se vinieron mis padres a San Sebastián. 


¿Qué opinas de la educación? Qué es una auténtica basura. Mi madre si tenía que darme una guantada lo hacía delante de siete madres si me portaba mal. Y pienso, ¿es mala madre por darme una torta? Ni mucho menos. ¿Hemos salido traumatizados los de nuestra generación por algo similar? NO. Y hoy le das una torta a un chaval y… 


¿Que destacarías de tu época de profesor de la piscina del Club Deportivo la Perla Talaso-Sport de Donostia? El resultado. De quince niños con los que comencé a trabajar, me marché cuando había más de 100. 


¿Y eso como se hace? A un niño no le puedes exigir. Hay que enseñarle. Hay que dirigirle pero nunca con imposiciones sino mostrándole el por que de las cosas. Haciéndole comprender. Le tienes que llevar por unos derroteros que lleven a lo que deseas conseguir de él. Te digo que en un mes conseguía que los niños aprendiesen a nadar. Y esta enseñanza la adquirí en el Club “Tintin”. 


¿Cómo lo consiguías? Teniendo seguridad en ti mismo, consigues la de ellos. 


¿Cómo? Cogía al niño y lo metía en el agua sin que aún supiera nadar, llegaba un momento que el niño, siempre con todas las precauciones necesarias, aprendía a quedarse boca arriba. La seguridad que eso les da es lo que refuerza el aprendizaje, ya que si el niño al comienzo no acaba nadando y va a otra piscina, se cae al agua o le tiran de broma amiguitos o primos, el niño va a poder pedir ayuda a su madre y no le va a pasar nada. Por lo menos sabrá flotar. Los corchos no sirven para nada, eso no es enseñar a nadar. Lo primero es conseguir que el niño no se ahogue. 


¿Cuánto tiempo estabas en remojo? Me imagino que muchas. Cuatro horas en el agua eran muchas, el músculo se quedaba blando pero me gustaba ayudar igual que hoy, lo bueno que luego me iba a jugar al fútbol por lo que endurecía la musculatura. Me ha faltado decirte que cuando el niño aprende a flotar entonces y solo entonces podrá aprender a nadar. 


Hablando de educación infantil, hoy se escucha mucho sobre el Bullying ¿Qué opinas? Siempre ha existido y yo he luchado contra ello cuando era pequeño en el colegio. Los suicidios a veces pasan por situaciones estresantes como estas que comentas. Los profesores lo ven y muchísimas veces hacen la “vista gorda” hoy quizás no tanto, pero sigue existiendo. En mi colegio he ayudado bastante a evitarlo incluso enfrentándome a la dirección. Y conseguí evitar males mayores. Aquella educación que recibí y el aprendizaje que obtuve es lo mejor que me ha pasado, recuerdo a varios profesores con mucho cariño. 


Veo que te emocionas Cuando alguien consigue un éxito, por supuesto. El conseguir algo buscado después del esfuerzo y sus inconvenientes es una emoción que me conmueve mucho. Los valores me conmueven, el cariño, los pequeños detalles diarios… 


¿A quién deseas emocionar? A mi madre, es la que me lo ha dado todo. 


¿Lo consigues? Creo que no hay que hacer grandes gestas para emocionar a las personas. Son detalles pequeños a diario. Y creo que ya lo hago cuando a diario le digo que la pensión está completa. 


Tu que has dirigido un Club de Natación ¿Qué opinas sobre el liderazgo desde la excelencia personal? Una cosa muy, muy clara que tengo de un buen líder, y es algo que aprendí justo cuando dejé de jugar al fútbol, es lo que mi entrenador me dijo “¿Tu que quieres ser uno más o quieres ser líder de algo?” Le dije: “Quiero ser líder en algo”. Me dijo: “Pues para eso debes saber escuchar”. 
Tú tienes que tener tus ideas, puedes ser fiel a ellas, pero siempre escucharas alguna cosa que te hará pensar, que te hará aprender, que te aportará conocimiento y lo usarás para tu verdadero beneficio y lo más importante para el beneficio de los demás. Ser libre, saber escuchar y en base a ello decidir es básico. 

¿Eres líder en algo? Fui capitán de mi equipo de fútbol sala, jugué en un Equipo Nacional, en la selección del País Vasco, y teniendo veinte años lideraba a compañeros mayores que yo, no sé si era un buen líder pero seguir me seguían. 


Un líder al que te gustaría preguntarle algo A Nelson le pregunto allá donde esté, mirándole a los ojos con mi emoción y mi alma “Después de cómo te han tratado, después de lo que te hicieron ¿Cómo has sabido perdonar?" Y "Con la serenidad, ¿cómo has conseguido salir de la cárcel y ser Jefe de Estado de Sudáfrica?”. 


Rencoroso entonces ¿Qué gano yo estando enfadado con alguien? Rencoroso nunca (enfatiza). Si debo de pedir perdón lo hago aunque él o ella no lleve la razón. No puedo estar sin hablar con alguien con quien he discutido o hemos tenido un enfrentamiento o diferencias de opiniones. Rencor nunca, pero el caso de Mandela es quizás diferente, lo que hizo y como lo hizo después de lo que sufrió me sorprende. Es quizás lo que ha marcado su diferencia y absoluto liderazgo. 


¿Tienes errores? Como todos, somos humanos. Aunque si me enfado es porque creo que tengo la absoluta razón. Siempre hablo con conocimiento de causa y en base a ello no suelo confundirme. 


¿Qué te aportamos los demás? No soy un ermitaño en esta vida, necesito rodearme de personas, conocerlas, aprender de ellas. Las necesito en mi vida. Me encanta estar en continuo contacto y conversar como estamos haciéndolo tú y yo en estos momentos. No te conocía hasta hoy que estoy empezando a hacerlo y me encuentro muy a gusto. 


Es decir que en tu trabajo disfrutas Me siento como pez en el agua. Siempre conoces mucha gente. 


¿Lleva el cliente siempre la razón? No y si no la lleva se llama a la policía si es necesario y asunto zanjado, nunca lo he tenido que hacer. En el caso de llevarla “La Lleva” y me quedo muy a gusto solventando el incidente. No tengo porque no ofrecerle soluciones. 


¿Qué ofrece la Pensión "Urkia"? La pensión "Urkia"... ¿que te voy a decir? Está en un lugar privilegiado al lado de la Playa de la Concha, a escasos metros de la parte vieja donde puedes comer pintxos, beber sidra o txacolí, visitar la ciudad - una ciudad con historia gastronómica y fiestas con magia-. La pensión está equipada con televisión, wifi, fibra óptica, baño completo, camas amplias, microondas, nevera, atenciones personalizadas, productos exclusivos, ofertas y posibilidades de estar como en casa y lo importante para el bolsillo accesible económicamente y precios inmejorables. En la página web www.pensionurkia.com se pueden ver tanto lo que ofrecemos como los precios, ofrecemos incluso mapas de pintxos, también una línea del tiempo creada en nuestra web y que se llama “Exprime Donosti” donde están todos los acontecimientos que hay en San Sebastián, con todos los eventos, fiestas, temporadas y un video explicativo sobre lo que viene en el 2016 


"San Sebastián Capital Cultural Europea". 


¿Qué has aprendido los pocos años de vida que aún tienes? Mucho y poco. Poco porque me queda muchísimo por aprender por mi juventud y mucho porque mi madre me ha enseñado a respetar y siempre me ha mostrado con ejemplos y hechos que el trato y el cariño a los demás es primordial, indispensable.

Gracias por el tiempo que me has regalado Gracias a ti por permitir que nos conozcamos. Ha sido un placer y un momento muy entretenido, bonito y agradable.


"Juan Mari" destaca en su forma de ver la vida, el esfuerzo de una carrera que le llevó a ser semiprofesional deportivo, profesor y maestro en Educación Física. El coraje y brío de su madre por sacarles a él y a su hermano a delante en una época de separación matrimonial es lo que destaca de la llama del amor que aún prende en su corazón por Begoña. 

La constante defensa a ese hermano pequeño, el cariño y preocupación que profesa por Marta – su pareja en la vida –, la educación que recibió y que agradece – con un par de guantazos cuando fue necesario –, el color marino del mar que le abraza y el esmalte que enamora junto al blanco en su bandera; la pasión por el aprendizaje, por la constante lucha por ser cada día mejor amigo de sus amigos, mejor persona y mejor pareja es el blasón que el alma de Juan Mari defiende como su principal objetivo de su existencia. 

Distingue a su ciudad a la cual engalanándola de piropos dignos de “La Bella Easo”, y por supuesto señala su “Ikurriña” aquella que representa la valentía y sensibilidad de defender valores fundamentales como la libertad, pero siempre como le enseñaron - sin extremismos y desde la cortesía al poder de la palabra “la cual todo lo mueve y todo lo consigue”-. Siempre piensa que desde el respeto y la generosidad de aprender a escuchar se dirige a las personas. Es de escucha activa y atenta esa que ofrece el privilegio de ser el pilar insustituible con el que se salvan las distancias entre seres humanos, con el que se defiende una hermandad universal. Admira a Marta su novia. Venera a su madrina María Jesús su segunda madre por ser quien - precursora de una estirpe de mujeres luchadoras y quien comenzó la ardua labor de sacar gran parte de la familia adelante, siendo ello el enorme detalle con el que ha contribuido a su propia felicidad y alegría -. 

Juan Mari quien es el único de la saga que lleva el nombre de su queridísimo abuelo materno es el hijo de la hija pequeña de una familia honesta.

Enamorado de su nombre quisiera que su futuro hijo se llamase igual que él pero entiende que a Marta no le guste tanto el nombre para un niño. Admite cualquier opinión y se cría y educa en un colegio religioso, a pesar de ello no cree en los valores de la Iglesia y si en los que Jesús dejo en este mundo. Se asombra por la labor de ayuda a los necesitados que a veces las monjas ofrecen aunque no aprueba otras prácticas eclesiásticas.

Llamado “Chipi” entre amigos, Juan Mari Vañes Lasa nace prematuramente, como si quisiera tener más tiempo en este mundo para hacer el bien a los demás, en el Hospital Aranzazu de Donosti el Veintiséis de marzo de un año de la década de los ochenta.

Juan Mari, recuerda impresionado cuando muy pequeño se quitó una camiseta naranja para abrigar a su hermano que paseaba en un carrito por el paseo de la playa “La Concha”.

Su película “Pequeñas mentiras sin importancia” que representan los pequeños detalles del día a día para que la vida se convierta en plenitud. Piensa que antes de hacer las cosas se debe pensar que es lo que se va a hacer y que es lo que se está haciendo. Su melodía la de la banda sonora de “La Misión”, su libro “La Comunidad del Anillo”. Su escritor Tolkien. Sobre su muerte espera sea en Donostia - San Sebastián – de vejez y muy mayor, cuando llegue a ser sabio y sus cenizas se puedan esparcir al aire en la Concha, una vez haya dejado este mundo en mejores condiciones de como lo encontró.

Descubridor de emociones, conquistador de sabores y olores, aventurero y descubridor del ser humano le encantaría conocer otras culturas, descubrir lo aún no descubierto, y explorar nuevos espacios.

Juanjo Sánchez © 







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lunes, 3 de marzo de 2014

Carta a Francisco Sánchez

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Carta a Francisco Sánchez, Algeciras, España 21 de diciembre de 1947 - Playa del Carmen, México 26 de Febrero de 2014

FOTO CEDIDA POR ALBERTO JIMÉNEZ FOTÓGRAFO  ©  PROHIBIDA SU DISTRIBUCIÓN  SIN AUTORIZACIÓN

A Francisco Sánchez

Barcelona a 26 de Febrero de 2014

A pocos metros de la Diagonal que atraviesa la Capital Condal y frente al letrero que anuncia las oficinas del periódico “La Vanguardia” del Conde Godó son las cuatro de la madrugada. Es la primera de las dos noches que me quedan por vivir en este lugar y, a esta hora, me despierto sofocado ante la absoluta negrura de la habitación que me provoca claustrofobia. Me siento como en un zulo y ante los momentos de ahogo, lagrimeo y sobresalto afloran en mi subconsciente pensamientos sobre la muerte. Trato de tranquilizarme y cojo aire sin levantarme de la cama inflando los tabiques nasales.

Quedo adormilado y esta vez, entre las penumbras que ofrecen con sus contrastes los reflejos externos de la calle y la tenebrosidad de una vivienda donde aparentemente ha vivido alguien obsesionada por las artes mágicas del Tarot, la superchería y la superstición, vuelvo a despertar. Son las cinco de la madrugada. Me levanto sobresaltado como si alguna premonición vaticinara la peor de las profecías. Me levanto desnudo. Salgo al balcón. Necesito que me de el frío aire que baña el octavo piso de la Avinguda Pau Casals 17 en el casi amanecer Barcelonés. Aspiro una profunda bocanada de aire con dificultad. Las vías respiratorias no quieren oxigenar mis pulmones. La gélida mañana pugna por romper esa barrera que se interpone entre mi vida y la muerte. Comienzo a sentir frío en la piel y en los huesos a pesar del calor que me abriga en el interior de la carne y el correr de la sangre.

Entro de nuevo en la casa, una estancia que me asfixia a pesar de tener cuatrocientos metros cuadrados de superficie construida y habitable. Me dirijo a la ducha. Uso el inodoro durante un rato en plena oscuridad, los dueños del piso que disfruto y uso en forma de cesión gratuita desde septiembre pasado han dejado de pagar las facturas eléctricas y mis dos últimas noches, sin yo merecerlo, las paso en la oscuridad que ofrecen las sombras. Todo ello ante mí confusión con un par de cirios que encuentro como parte de la nueva decoración y que iluminan mis temores más ancestrales. 

Me vuelvo a tumbar en la cama algo más relajado. Y a la media hora vuelven las oscuras gaviotas negras a surcar mis pensamientos y mi respiración. Salto de la cama como si tuviese un resorte que me obligara a estar de pie, defenderme y luchar por aspirar aire. Enciendo uno de los cirios con una cerilla y manos temblorosas y resbaladizas por el frío sudor. Me dirijo con angustia al baño. Me refresco con agua tibia y luego tomo una ducha helada que me abanica el alma. 

Vuelvo a echarme una vez seco sobre las sábanas. Me tapo con una colcha y una fina sábana y, ya agradablemente relajado y oxigenado, caigo rendido hasta cerca de las diez de la mañana. Sobre las nueve, una hora antes, el sonido del Whatsapp me sobresalta pero soy incapaz de abrir los párpados y, al no volver a sonar, descanso hasta levantarme sesenta y seis minutos después.

Me siento en la cama y recordando la mala experiencia que he pasado unas horas atrás el sonido de “Entre Dos Aguas” martillea con insistencia mi pensamiento. Vuelve a agitarse mi corazón, la respiración se corta de nuevo pero de otro modo, la vista vuelve a mi infancia y me quedo helado por los olores a viejo que brotan desde mi pasado hacia mi olfato, por la imagen del disco de “Paco de Lucia” en tonos ocres que aún conservo en mi colección de vinilos y se clava en la retina de mis recuerdos; se me hiela el alma al rememorar sin saber el por qué aquel "tocadiscos" que aún conservo y que hacía girar un vinilo bajo una aguja desde donde fluía una melodía con aires rumberos desde seis cuerdas. Se me encoje el alma al revivir la estancia de la primera casa de mis padres donde me crié y la casa de mi abuelo Juan Rabaneda en el número quince de la calle Alférez Villalta Medina compartiendo patio de vecinos con la Panadería Ríos, vecinos e íntimos amigos de la familia.

En esos momentos de desconcierto y sentado en la cama con algo de inquietud pienso en la inocencia que me abrazaba cuando jugando con soldaditos del séptimo de caballería, con aviones, canicas, motos de GP o con … yo vivía absorto en mi infancia y niñez sin saber que era la muerte. Recuerdo cuando los Reyes Magos habían visitado la casa de mi abuelo, cuando estando jugando en un suelo adornado con ornamentos marrones y blancos en formas cuadriculadas me sentía vivo. En estos momentos de despertar sigo conmocionado por volver a las memorias de mi infancia y por encima de todo ello al sonido que embriagaba cada estancia con canciones de Valderrama y Dolores Abril, de Imperio Argentina, Antonio Molina, Luis Aguilé, La Paquera de Jerez, Lola Flores, … entre otros muchos artistas. Pero, aún me conmociona más que el martilleo de seis cuerdas siga sonando en el fondo de mi mente como si una tortura bendecida por Dios haya adquirido parte de mi esencia. Y no dejo de pensar en la bella Algeciras, “Novia Guapa del Sol”. 

Leo el mensaje de Whatsapp, y el alma se frena, recupero la serenidad, los ojos se me humedecen y mi ser comprende que algo más allá de lo racional comienza a erizar mi piel. Un mensaje, de sobre las nueve de la mañana, me decía: "¿Sabes que Paco de Lucía ha muerto?"

Paco, no te conocí en persona aunque te llevo muy cerca desde siempre. Un trocito de mi está en ti. Un pedacito de tu corazón atravesó mi alma a comienzos de la década de los 70 cuando por primera vez escuché “Entre dos aguas” tendría yo 3 años quizás. Me quedaba embelesado.

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3 de marzo de 2014, Donostia – San Sebastián



FOTO CEDIDA POR ALBERTO JIMÉNEZ FOTÓGRAFO  ©  PROHIBIDA SU DISTRIBUCIÓN SIN AUTORIZACIÓN
Vuelvo a mi infancia y jamás podré olvidar el sonido de la rumba “Entre dos aguas” Dos aguas que me vieron nacer y crecer. Dos aguas que provocaron dos miradas al mundo desde dos orillas diferentes, las orillas de la playa de Poniente de La Línea de la Concepción - a poquísimos metros de sus orillas, nací - y las playas de Algeciras "el Rinconcillo" o "Getares" , ciudad de origen de mis padres. Ciudad “Bella Novia del Sol” donde has sido enterrado, donde has recibido ese homenaje que jamás quisiéramos haberte dado de este modo, homenaje que no merecías porque nunca es suficiente ante la excelencia y maestría que desprendías y que siempre será escasa, queríamos más. Quienes te han acompañado se han quedado huérfanos de un sabio. Quienes te hemos seguido nos hemos quedado en el silencio que te rinden las guitarras y todo ello por quien has sido y por lo que has representado, ondeando tu ciudad por todo el mundo, la ciudad de Algeciras. 

Paco, en la convicción que no leerás esta humilde dedicatoria y palabras que brotan como rosas desde el corazón, arañándolo para siempre, estoy convencido que, allá donde estés, estarás tocando las seis cuerdas de tu guitarra para alegrar en directo a quienes están en la otra orilla, por poner un ejemplo a tu padre y al mio, ambos se llamaron Antonio Sánchez.

Paco, naciste en la tierra de mis padres, a la que de siempre he estado vinculado y donde la mayor parte de mi vida he vivido. Después de venirme a vivir a Algeciras desde La Línea de la Concepción donde me crucé alguna vez en la Calle Teatro con tu amigo y hermano Camarón. Naciste en la Calle San Francisco, calle muy transitada por mi familia y pasabas bastante tiempo en la Calle Barcelona de la Bajadilla, o eso tuve entendido desde pequeño, donde una hermana de mi madre con apellido Infante vivió. Te has ido con sesenta y seis años y más de treinta discos. Te has ido sin haber tenido yo la oportunidad de conocerte personalmente aunque mis padres sí que conocieron a parte de tu familia. Recuerdo a Manolito “El Barbero” un primo tuyo que vivía, si no recuerdo mal y no me confundo, en la calle Munición o en sus alrededores. Soy del 71 y mi memoria galopa desbocada al recuerdo añejo del olor a cal blanca en las paredes del patio de vecinos donde, cuando niño, jugaba. Sigo oliendo el sabor a salitre del mar, sigo saboreando el ambiente que bañaba, en aquel entonces, la Bahía de Algeciras, lugar donde me iba a pescar con mi padre y mi tío Pepe Sánchez, sigo saboreando el aroma de gloria que tu guitarra española pronunciaba cuando la acariciabas con suavidad y energía. La hacías cantar y yo la escuchaba en un disco de vinilo junto a mi abuelo Juan Rabaneda o mi Madre Teresita Rabaneda Infante,… Y, de regreso a la actualidad, como si el sentido de leyenda que has conseguido crear me nublara la mente, me quedo huérfano de tu maestría por la soga de la fatalidad. Un eterno agradecimiento por todo lo que me has regalado sin conocerme y sin saber de mi existencia. Arte y Cultura Universal se funden en una persona, en "Paco de Lucia" De tu hija "Lucia". 
Escribo estas palabra con la emoción que me provoca escuchar aquel disco "Fuente y Caudal" en donde la rumba por excelencia “Entre dos aguas” destaca y dibuja, mientras te escribo, en mi imaginación los jardines del Hotel María Cristina donde mis padres en las cenas de la Sociedad Deportiva “El Mero” bailaban abrazados.

Una vez más gracias por habernos transmitido la profundidad de tu ser. Esta vez, estas al otro lado de la orilla. Nosotros nos quedamos a este lado. Un día nos uniremos en la energía del Universo y Dios hará que nos abracemos. 
Esta vez mientras escucho de fondo tu rumba Universal hay un sentimiento que teje emociones entre seis cuerdas y mi alma, se llama: “Entre dos Orillas”. 

He leído hoy mismo en algún lugar que “La confianza en uno mismo es el primer secreto hacia el éxito”. Confiaste en ti y en los demás y el éxito te cubrió de gloria. Te convertiste en éxito y hoy ya eres leyenda.
Gracias por legar tu maestría. Gracias por haber sido parte de mi historia. Gracias por habernos permitido vivir rodeado de notas musicales pulidas por el pulso de tu corazón. 

Un abrazo a toda tu familia, besos y mi más sentido pésame a tus hijos, hermanos, sobrinos y resto de familiares sin olvidarme de tus tres señoras: Gabriela, Casilda y "La Guitarra Española".

D.E.P. Francisco Sánchez Gómez




FOTO CEDIDA POR ALBERTO JIMÉNEZ FOTÓGRAFO  ©  PROHIBIDA SU DISTRIBUCIÓN SIN AUTORIZACIÓN


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Juanjo Sánchez ©

Social Media Head & Creative Copywriter in "Coffee With Juanjo" and author






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